"Cuando me muera quiero ser un diamante": la industria ofrece la solución.

leido de un articulo del economista.es

Cada vez más mortales se deciden por un formato más lujoso, convertirse en diamante, gracias a unos cuantos miles de euros y a una delicada transformación química practicada sobre todo en Suiza.
Los restos humanos se someten por etapas a varias metamorfosis. Primero, pasan a ser carbono, después grafiti. Expuestos a temperaturas de 1.700 grados, se convierten finalmente en diamantes artificiales en un plazo de cuatro a seis semanas.

Los colores varian desde el azul oscuro hasta casi el blanco", dependiendo de la personalidad del interesado, Una vez obtenido, el diamante en bruto es pulido y tallado según la forma deseada por los familiares del difunto, que con frecuencia escogen un corazón para llevar como colgante o magnificar una alianza.
El precio de esta alma translúcida oscila entre 2.800 y 10.600 euros,  Un entierro cuesta muy caro: son 12.000 euros en Alemania.

La industria del 'diamante humano' está en plena expansión, con empresas instaladas en España, Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
Fundada en 2004, la sociedad suiza ha abierto oficinas en una veintena de países y emplea a un centenar de trabajadores en el mundo.
 
La mayoría de las urnas proceden de familias que quieren guardar un precioso recuerdo de un allegado. Pero también hay quien decide antes de morir ser incinerado y 'diamantizado', un servicio que ahora ofrecen también algunas compañías de seguros de vida.
 
La movilidad de la vida moderna es propicia al sector, estima Willy, que destaca la dificultad de desplazarse con una urna a cuestas -añadida al hecho de que algunos países prohíben guardar las cenizas de un difunto en su domicilio- y la faena que supone conservar una tumba.

 

04/07/2008 17:05.

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